TORNAVOZ

Boletín sobre las Artes Escénicas

boletín nº 3 / marzo 2022 / año II

Juan Alberto Salvatierra – el autor del mes

“No me interesa el teatro arqueológico, no soy un historiador; escribo para hoy”

TORNAVOZ. – Juan Albero Salvatierra original de Algeciras, ¿Qué hace un chico como tú en un teatro como este?

Juan Alberto Salvatierra –Pues… mi relación con el teatro surge a partir de un contacto que tuve de adolescente con María Eugenia y José Luis, antiguos integrantes del Teatro Lebrijano y que fueron mis maestros. Para mí el término Maestro tiene mucha importancia, no es la persona que más te enseña sino la que te más te hace amar algo, y ellos me hicieron amar el teatro a partir de sus clases. Después lógicamente vas andando el camino, pero yo siento que todo lo aprendido después se lo debo a estos Maestros. Después estudié arte Dramático, interpretación y dirección, pero desde el principio yo tenía claro que lo mío era sobre todo la escritura.

TVZ – Tu estudiaste la carrera en la ESAD de Málaga ¿no?

Juan Alberto Salvatierra –Sí. Me interesaba la interpretación y la dirección como medio para conocer la escritura de una forma más profunda. Tenía muy claro que no iba a ser actor ni director, pero era necesario pasar por esas experiencias para ser capaz de entender cómo iba a leer un intérprete mis textos o como lo iba a entender un posible director.

TVZ – Me sorprende que desde joven tuvieras tan claro que el trabajo del dramaturgo forma parte del engranaje donde se suman y opinan el intérprete y la dirección. Se ve una dosis de madurez importante y una gran generosidad como autor. ¿Tu habías escrito antes otro tipo de literatura? ¿relatos? ¿poemas?…

J.A.S. – Nada, nada. Lo primero y único que he escrito desde que empecé ha sido Teatro. No puedo decir que pasase por otros géneros, solo escribo teatro.

TVZ – Es muy curioso tu caso. Normalmente otros autores se inician con textos más “livianos” antes de plantearse escribir un texto dramático de cierta consistencia.

J.A.S. –Como escritor no me interesa ningún otro género. El teatro es mi medio de expresión artística y lo asumo. Tengo muchísimo respeto por las otras profesiones que integran el teatro. Evidentemente el texto es una parte importante del hecho teatral, pero solo es eso “una parte” que suma a la hora de construir una propuesta escénica. No soy celoso de la dirección. No creo en el enfrentamiento entre la Dramaturgia, la Puesta en escena y la Interpretación.

TVZ – No es habitual esa ecuanimidad y que como autor no quieras imponer tu criterio.

J.A.S. –Porque yo asumo que una vez que pongo el punto final, ya está. Ese texto tendrá su propia vida y yo no debo entrar en como lo lean e interpreten los demás componentes del espectáculo. Una cosa es el texto literario y otra es el texto del espectáculo, que es la suma de las visiones de las personas que participan en el proceso creativo.

TVZ – Supongo que al ser un autor muy estrenado, circunstancia nada habitual, habrás participado en proyectos donde habrás sentido tu texto manipulado o incluso traicionado.

J.A.S. – Sí, claro, pero es legítimo. Y no me ofende ni me molesta. Entiendo que debe ser así y se deben generar fricciones artísticas entre las partes.
Lo entiendo como algo natural y consustancial al hecho teatral. No lo concibo de otra manera. Porque efectivamente he visto puestas en escenas de mis obras con las que no estoy de acuerdo, pero me parece legítimo.

TVZ – Y en esos casos de desacuerdo, ¿hasta dónde presionas para reconducir tu idea y que se respete la propuesta original?

J.A.S. –No soy muy celoso de esa parcela. Tengo muy claro donde termina mi creación y donde empieza a compartirse. Yo cierro un texto y le pongo mi punto final esa es mi visión y no la comparto. Pero una vez que empezamos en una producción teatral estoy completamente abierto a colaborar porque mi texto no va a cambiar. Lo que va a cambiar es el texto de la representación.

TVZ – Hemos comentado antes sobre la frescura, la osadía o la valentía de los autores jóvenes. Y yo te pregunto ¿qué ha cambiado en Juan Alberto autor tras 25 años de escritura? ¿sigues siendo tan osado? ¿Qué ha cambiado en tu estilo, en tu narrativa?

J.A.S. – Creo que en primer lugar hay una conciencia que antes no existía. Los primeros textos uno los escribe en la soledad más absoluta. En principio son una tentativa de teatro, puesto que no tienen una perspectiva de ser representados. Uno escribe para un auditorio vacío, para nadie o como mucho para uno mismo. Pero en el momento que uno tiene reconocimiento y va sumando años a su carrera, ese auditorio ya no está vacío. Uno es consciente de que su obra tiene repercusión. Va a ser vista, va a ser leída, hay gentes que saben quién eres… Esa conciencia para mí es importante. No tiene que ver con el “cuidado que me van a leer”, no es ese temor, sino una perspectiva o conciencia sobre mi propia escritura que antes no estaba. Al principio los textos se escriben por impulsos. A medida que uno va teniendo oficio, y va viendo cómo se llena el auditorio, adquiere una perspectiva diferente sobre sus palabras escritas.

Yo tengo la sensación de que ya hay que dejar paso a nuevos autores. Estoy muy contento de mi trayectoria y feliz por poder estrenar, pero yo ya quiero gentes de veinte años apostando por la dramaturgia. Creo que es bueno que la llamada Generación Romero Esteo de dramaturgos andaluces, la mía, de un paso al lado facilitando la incorporación de nuevos creadores.

TVZ – Evidentemente hay que dar paso a la gente que viene empujando y desde LA FUNDICIÓN estamos apostando por nuevas cías y propuestas, facilitando sus estrenos y que aprendan desde el error de las primeras veces, apoyándoles para que presenten sus trabajos con la máxima dignidad.
Pero hay una cuestión imprescindible en el Teatro como es la Maestría, el traspasar los conocimientos a los más jóvenes que se inician. Entonces ¿Por qué renunciar a ello? ¿Por qué no traspasar esos conocimientos? ¿Tanto esfuerzo desperdiciado para qué?    Creo que en los últimos tiempos este oficio adolece de la necesaria humildad para aprender la profesión, y no se valora la experiencia de los que han venido antes, de los “maestros”

J.A.S. –¡Totalmente de acuerdo! Todo es rápido, consumible y fácil. Mira, el otro día en una clase me referí a alguien como “actor viejo”, las miradas y comentarios de mis alumnos me evidenciaron que no habían entendido a lo que me refería. ¡Cuidado! les dije, actor viejo es sinónimo de alguien que lleva muchos años pisando un escenario y posee maestría. Es un piropo. Un actor con artesanía del oficio te puede enseñar mucho más de lo que tú crees. De alguna manera posee cierta sabiduría que deberíamos saber aprovechar. Creo que se está perdiendo la artesanía del oficio y me temo que tiene que ver con esta maldita virtualidad. Parece que todo lo virtual es maravilloso, y el teatro no es virtual es físico, y se transmite a través de la piel, de actor a actor, de director a director, de dramaturgo a dramaturgo, de técnico a técnico… porque si no se pasa así, es mentira; puede ser intelectual, académico… pero si no hay piel en ese trasvase de conocimientos, no es verdad.

TVZ – Es evidente, y creo que en nuestro gremio ya lo estamos padeciendo, que hay un desbordamiento tecnológico que lo arrasa todo. Las redes, las comunicaciones, los whatsapp… el hiper consumismo de imágenes de forma desaforada está modificando la forma de ver y sentir del respetable frente al hecho teatral. ¿Cómo te afecta esta nueva realidad, con la que convivimos, como autor de textos dramáticos?

J.A.S. – Sí, sí, percibo un agotamiento, o al menos un cambio de etapa, en la que lo narrativo, es decir el simple hecho de “ven a que te cuente una historia”, está siendo puesto en tela de juicio, como si el oficio de Dramaturgo de teatro de texto fuese algo caduco. Me parece que se está produciendo un conflicto con el llamado teatro documento. Son quizás dos maneras de entender la dramaturgia: Una que va directamente al hecho inmediato, a lo real, al documental y otra que busca una reinterpretación de la realidad filtrada por la poética de los creadores.

TVZ – ¿Teatro documento frente a Teatro poético?

J.A.S. – Más bien teatro inmediato, frente a la libertad de interpretar la realidad como tú quieras.

TVZ – Esta dualidad me lleva a plantearte … ¿Entonces, que le interesa al público de hoy?

J.A.S. –No lo tengo muy claro. Yo sé lo que me interesa a mí. Yo no escribo pensando en el público, escribo pensando en lo que yo necesito. No escribo como ejercicio de “onanismo artístico”. En mis textos cuento lo que me pide el cuerpo, o el alma, y si resulta que coincide con las necesidades del público pues mejor, todos satisfechos.

TVZ – Tenemos tanto en el teatro como en el cine historias o ejemplos que desde lo particular, desde lo privado, desde lo pequeño, se han desarrollado hasta captar la atención del espectador y coger un carácter colectivo o universal.

J.A.S. – Estoy convencido que las historias que se hacen universales y llegan a otros públicos ajenos parten de lo personal, del núcleo íntimo del autor. Yo por lo menos escribo para los más cercanos, yo escribo para mis conocidos, escribo para mi barrio.

TVZ – Es curioso que pese a llevar muchos años viviendo fuera de Algeciras no abandones los referentes a tu pasado.

J.A.S. – Claro. Es posible que en este tiempo de vida transcurrido “el barrio” haya crecido y admitido a más gente. Pero a nivel mental, los del barrio con lo que me crié , fueron mis primeros lectores/espectadores; y a ellos sigo siendo fiel.

TVZ – “El REY DE ALGECIRAS” texto en el que se ve reflejado el barrio, incluso la familia, fue estrenada en su día por el Centro Andaluz de Teatro con gran éxito. ¿Cómo es posible esa madurez y calidad dramática en una primera obra?

J.A.S. – Yo digo que es una putada que mi mejor obra fuera la primera, hace 25 años. Que mi carrera como dramaturgo desde entonces hasta hoy ha ido en decadencia, ja, ja, ja … Poniéndonos algo serios te diré que después he escrito otras obras de interés, incluso mejor escritas, pero el Rey tuvo la fortuna de estrenarse en el momento social adecuado.

TVZ – Ha pasado el tiempo y has cambiado de barrio ¿piensas en los nuevos vecinos a la hora de escribir?

J.A.S. – Lógicamente he ampliado los referentes con nuevas incorporaciones, pero siempre recurro a mis orígenes como motor de búsqueda artística. Pese al tiempo no vivido allí, tengo a Algeciras en mis venas, aunque no se representen mis obras en dicha localidad, y eso me duela.

TVZ – Han representado fuera de España tu obra El paseo de Joe Strummer. ¿Como se lleva el salto de escribir de joven para tu “barrio”, a terminar estrenando un texto tuyo en Inglaterra? ¿Te has encontrado con “tus vecinos” también en Londres?

J.A.S. – Ha sido un proceso muy raro. Porque yo he escrito ese texto con la misma mecánica que los anteriores, pero curiosamente se ha estrenado en inglés, en Londres, antes que en español en España. La sensación era rarísima, muy rara. Yo asistí al estreno. Estaba desubicado. Me trataron maravillosamente. Todavía no había recibido la retroalimentación del público español y ya tenia las referencias del público de Londres.

TVZ – ¿En qué momento creativo se encuentra ahora Juan Alberto Salvatierra?

J.A.S. –A nivel creativo probablemente estoy en mi mejor momento: se publican mis textos, se estrenan, me llegan premios y reconocimientos… Y sin embargo siento un enorme pesimismo hacia el teatro y al lugar que ocupa en la sociedad. Cada vez lo entiendo menos. Veo que producciones que tienen detrás un enorme esfuerzo económico y personal y mueren con diez funciones celebradas o incluso menos. Ahí se me cae el alma y la cartera a los pies. Y te levantas y vas a por otra, y vas a por otra, y otro proyecto, y otro esfuerzo… Hasta que un día dices: ¿Me compensa?, ¿en lo artístico, en lo emocional, en lo económico?…

TVZ – Y en ese desánimo que transpiras, ¿cómo lo llevas cuando sabes que el 90% de los profesionales que estás formando, probablemente jamás comerán de esto?

J.A.S. – En ese sentido intento ser muy honesto con mis estudiantes. Les ofrezco mi experiencia sin endulzarla y sin amargarla, la buena y la mala. En cualquier caso, no debo olvidar al dar clases que hay una brecha temporal. Por mucho que yo les diga, son gentes jóvenes iniciando sus carreras y con toda la ilusión y energía del mundo. Nadie va a venir a decirles qué hacer y qué decisiones tomar. Si a mí con veinte años alguien me hubiera indicado que esto del teatro no va a ningún sitio, yo no lo habría escuchado. Deben ser ellos los que cometan sus propios aciertos o errores. Es su pasión y deben pelear por ella con todas sus fuerzas. Yo tan solo puedo hablarles de mi experiencia y de mi camino por si les sirve de referente. El suyo deben recorrerlo individualmente.

TVZ – Cambiando de tema y aprovechando que abres el ciclo de estas entrevistas como el Autor del Mes. Presentas en el escenario de La Fundición tú texto “El Viento que trajo las Cenizas”. ¿Como se te ocurre esta historia, como surge…?

J.A.S. – Parte de un encargo de Pepa Falcón, la directora de la Cía Simbiosis Teatro que me pide que le escriba un texto. Ella es de Lebrija y su trabajo de fin de estudios lo realizó sobre el Teatro Lebrijano. Para mí era una oportunidad magnífica de cerrar el ciclo, yo hago teatro gracias a que unas gentes que en un día pertenecieron al Teatro Lebrijano impartieron clases de teatro en Algeciras, y ahora el destino, ¡veinticinco años más tarde!, me ponía delante la posibilidad de devolver algo del amor, de ese impulso recibido; colaborando con otro equipo que ha mamado de las mismas fuentes.

Me puse a estudiar ORATORIO la obra base de Teatro Lebrijano y a partir de ella extraigo la historia. Después lo sitúo en el drama de Casas Viejas pero tratándolo desde el mito de Antígona, a veces las consecuencias de las heroicidades no recaen en el héroe.

TVZ – ¿Como fue la primera reacción del público al recibir esta obra?

J.A.S. –Ha sido una de las experiencias más hermosas de las que he podido disfrutar en mis años en el teatro. Este texto estaba pensado para gentes de Lebrija, representado por actrices de Lebrija y en Lebrija. Fue algo catártico, algo inolvidable. Ahora estamos deseando verlo en este espacio de La Fundición, que tiene su propia magia y que sin duda ayudará a celebrar “el ritual”.

TVZ – ¿Y el proceso como se ha desarrollado?

J.A.S. –De forma muy amable y suave. Ha sido lento porque hemos realizado la oportuna investigación histórica, investigación poética e investigación literaria. Pero una vez aclarado el qué y el cómo, la escritura ha sido fluida y no han sido necesarias excesivas versiones del texto. Se ha desarrollado con tranquilidad, sin prisas. Siento que es uno de mis textos más asentados, más sólidos.

TVZ – ¿Esa solidez puede venir provocada por las formas externas del espectáculo? ¿El estilo “ritual” de la propuesta te ha ayudado?

J.A.S. –Sin lugar a dudas, en este montaje la palabra adquiere su peso e importancia, tiene algo de oración. No solo está destinada a la escena, sino que va hacia el rito. No soy historiador, y mi acercamiento al momento narrado es como dramaturgo, como poeta. No me interesa el teatro arqueológico, escribo para hoy y me desvío de la historia lo que considero oportuno. Mi objetivo es emocionar al espectador actual, y en este caso las armas elegidas son las del mito y el teatro ritual.

TVZ – Pues esperemos que el ritual se repita y los dioses os protejan. Gracias por tus palabras Juan Alberto, gracias por dedicarte a ese extraño oficio de escribir teatro, y larga vida a «El Viento que trajo Cenizas».

Juan Alberto Salvatierra (Algeciras, 1978)

Titulado en Interpretación y en Dirección de Escena y Dramaturgia por la ESAD de Málaga. Ha recibido, entre otros, los premios Miguel Romero Esteo y accésit Marqués de Bradomín para jóvenes dramaturgos. Trabaja habitualmente con la compañía Remiendo Teatro. Cofundador de la compañía «El búfalo feo» donde ejerce de dramaturgo y director. Es docente de Literatura Dramática en la ESAD de Málaga.